jueves, 20 de septiembre de 2018

Los días pasan

Los días pasan y yo paso por ellos, sin mayor ilusión ni ganas. Cuento los días como un preso para que se acabe este año y luego recuerdo ¿Qué diferencia hay entre un 31 de diciembre y un 1 de enero? No la hay, es solo un día más. Nos inventamos fechas para atribuirle importancia a días banales, comunes y corrientes. Un día y luego otro, siempre lo mismo. Es como un perpetuo castigo. Diría que el aburrimiento es peor que la tristeza, o que esta es consecuencia de. No hay nada peor que estar jodidamente aburrido de todo y de todos.


viernes, 29 de mayo de 2015

Hola

Más de un año-cliché pero-¡Cómo vuela el tiempo! ¡Cómo cambia todo! Una que por momentos quisiera adelantar los días, y luego se da cuenta de que esos días se convierten en meses y de pronto parpadeas y es 2015. Dos mil quince ¡Dios! Ojalá la percepción cultural del tiempo pudiera alargar los años, y nuestros cumpleaños no serían tan traumáticos ¿En qué momento pase de emocionarme por sacar mi primer D.N.I a sentirme como una anciana? Ha sido duro, qué sé yo, supongo que crecer es duro per sé.
Este año de profunda reflexión me ha llevado a ser más introspectiva, solitaria y ajena a los parámetros "juveniles" de mi generación. No me importa ya salir los fines de semana, tener 2000 amigos en Facebook o saludar a todo el mundo cuando camino por la universidad. La gente a veces duele tanto que prefiero alejarme de todos ellos ¡Cómo mata!
Un texto que leí para un examen contenía la siguiente frase: El hombre es el remedio para el hombre.
Ahora, yo me pregunto: ¿En qué sentido? Las relaciones son efímeras, el amor es totalmente perecedero ¿Y qué? Hay que aprender a vivir acatando la mierda social.
Si uno ha hecho daño, otros le harán daño inevitablemente. Si uno no ha hecho daño, otros le harán daño inevitablemente. Así que mejor dejémonos de joder, decidamos ser leales a los que nos aman aunque ellos no lo sean.
Si les sirve de consuelo, uno nace y muere solo.

miércoles, 16 de julio de 2014

I

El tiempo es un hacinamiento forzoso
Absorto,
Lánguido,
Pero cruel y avasallante,

Las horas se dilatan entre remilgos y pensamientos,
La soledad implacable,
Trillada y, sin embargo, tempestuosa,
Me encuentra sola,
Ajena

Las palabras efímeras gotean al suelo,
Los silencios comprenden una nueva forma de comunicación,
Ahora gobierna la incertidumbre y seguramente el miedo a colisionar
Con un muro implacable

Dejaré, entonces, las oníricas imágenes de libertad,
La fatua ilusión de encontrarte,
Solo,
Ajeno,
Esperando a alguien que contigo
Recorra el entramado laberinto

Que contigo ahogue los suspiros,
Las noches interminables,
Los pensamientos recurrentes

He decidido resignar el anhelo de encontrarte
Contemplativo,
Tal vez considerando la idea de alguien
Que comparta delirios irreflexivos contigo

Alguien (persona humana al igual que tú),
A quien añorar cuando la dureza del cielo y la tierra
Despotrique su peso sobre tus latidos,
A quien aferrarte cuando el miedo a lo inevitable te atormente

Dejaré de lado las contenidas ganas
De encontrar tus ojos mirando al vacío,

Tal vez esperando cruzarse con los míos

jueves, 13 de febrero de 2014

Sutiles reflexiones sobre la melancolía

2. ¿Qué son, pues, esos sonidos? Melódicos, sin lugar a duda, entonces conforman una composición musical. No hay nada más patético que ser conmovido por una canción en un lugar público. 
Lo más terrible viene después, cuando la totalidad (sonido + letra) es acatada por algún hemisferio del cerebro que evoca, a su vez, algún recuerdo, o una época más "alegre", o tal vez a la historia de amor que aquel entonces intentó copiar la trama de las comedias de Shakespeare (léase "Mucho ruido y pocas nueces", no sin antes haber ojeado "Sueño de una noche de verano"),  y que ahora se reduce a un nefasto lloriqueo-por momentos, también a una terrible acidez estomacal - que suele ser manifestado alrededor de terceros.

Recordar es experimentar de nuevo, nunca con la exactitud de la primera vez, jamás de forma tangible (Hume estaría de acuerdo), sino intangible. Entonces, el verbo "recordar" es sostenido por una inmensa nostalgia de no poder materializar un recuerdo, de no poder volver a vivirlo. 

He ahí el porqué de la afirmación que sostiene a la asociación musical como una gran antagonista del cerebro humano. 

Sutiles reflexiones sobre la melancolía

1. No es la distancia, sino más bien el tiempo. El tiempo como una variable "X" o "Y", el tiempo y sus divisiones (horas,minutos, segundos, frames), el tiempo y los logros que éste promete. Entonces, la distancia no es el enemigo, sino más bien el tiempo.

Tiempo (otra vez), amigo íntimo del cambio, de la peor de las certidumbres, del inminente fin. 


lunes, 30 de diciembre de 2013

Materia

¡Qué maravilloso sería tener un switch para apagar los sentimientos, el dolor, el miedo! A veces sería tan conveniente ser duro-corazón coraza diría Benedetti- en lugar de tener una maldita sensibilidad.
No sirve de nada cuestionarse, ni sufrir, ni siquiera esperar que el resto se compadezca de uno. 

Quisiera ser únicamente materia sin esencia, cuerpo sin alma. Porque definitivamente, el deseo de trascender es lo que inicia el ciclo del sufrimiento perpetuo. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Poema

Hipertexto



Una muchedumbre de luciérnagas,
manipuladas por el tormento de un lúgubre titiritero,
Se ha escapado por la rendija incierta
de los ojos de una hermosa mujer.

La necesidad de huir de la más asfixiante tiranía,
las hizo seguir el ansioso vuelo de los patos en invierno.
Vértigo,
cuando miran hacia abajo y no distinguen más formas
que las vaporosas nubes.

Se pierden en una vorágine de color y sonidos metálicos,
Una conformación de monstruos de enorme tamaño
Se aprietan unos contra otros,
Atosigados,
Desconcertados,
Enfermos.
Perdidos en una búsqueda imprecisa,
Los monstruos no pueden ver la luz de las pequeñas.

Salen solo cuatro,
Emprenden un rumbo distinto.
Olvidan el vértigo,
el miedo.
Quieren seguir el rumbo de los patos.
Suben varias escaleras,
pisos múltiples de infinita extensión,

Llegan por fin a un inmenso mar negro,
lleno de luces.
Puntos y esferas que iluminan con suntuosidad.

Una muchedumbre de luciérnagas sobre un interminable
Mar de azabache,
Sería ahora su eterna compañía.

viernes, 19 de julio de 2013

Reencuentro con Silvio

Silvio:


Después de varios meses alejada de tu poesía, de los acordes de tu guitarra, de tu voz encantadora y desgarradora al mismo tiempo, volví a escucharte a todo volumen. Esta tarde te recordé, en realidad empecé a cantar Como Esperando Abril, y sentí la necesidad de volver a escuchar tu música. 
Antes te escuchaba con toda la intención de hundirme, de tratar de identificarme con lo que expones, pero hoy quise escucharte y analizar tus palabras.

Mi canción fetiche es y seguirá siendo El Necio, mas necesito publicar esta otra tuya:




Sueño Con Serpientes 

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
Con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
Lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
Pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
Una paloma y la enveneno de mi bien.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
Paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
Y planteo con un verso una verdad.

Otro poema de hace varios atardeceres

Soliloquio sobre la monotonía



No hay distinción entre un horizonte
Contaminado por el azufre
Y uno puro,
Teñido de anaranjado.

No existe el silencio estético,
Cargado de significado.
Hay tan sólo la negación del sonido,
Del decir,
De la palabra.


El rocío de las hojas,
El rojo de los labios,
La suavidad de la arena entre los dedos,
El primer resplandor de una mañana de verano,
Todo es subjetivo,
La belleza es absolutamente convencional.


Los sueños son subconscientes,
El amor no es infinito,
El tiempo es volátil,
A veces pausado,
Otras esquivo y frenético.


La muerte y la vida,
Polos opuestos de la “creación divina”,
Son lo único certero.
La humanidad los toma,
Algunos los ignoran,
Algunos los hacen suyos.


Existen quienes imaginan un manantial,
Sobre los cimientos destruidos de una civilización,
Ellos también pintan rosas en el desierto más árido,
Y  componen un Vals con los sonidos intermitentes
De la ciudad.


Todos ellos le temen a lo inevitable,
Al punto final de la imaginación,
A la rigidez,
Al frío,
A la oscuridad,
A ser humanos,
A ser finitos.


Buscan en la vida, entonces
Un sendero de apreciación,
Una paleta de colores,
Un entramado de frases,
Una fuga de imágenes corpóreas,
Danzando en un arrebato de energía.


La fugacidad,
El cambio,
Lo desconocido,
Los lleva a construir un método de supervivencia.


Primeros Auxilios del Artista,
Temeroso por el luto a sí mismo,
Por la monotonía que implica vivir.

Poema de hace mucho

Blas




Palpitante,
El dolor en la frente,
Cálido,
El furor en los ojos,
Lánguidos adioses,
Ansiosas bienvenidas.


Me mantiene despierta,
Madrugadas y madrugadas,
Las pupilas abiertas de par en par,
Te buscan en el insomnio.
Los tímpanos quieren ser destruidos,
Por tu grito de “buenos días”.


El universo no está hecho para que te quiera,
Ni mucho menos para que te extrañe.
Ridículo,
Implacable,
Irreversible.
Algunas decisiones no se pueden cambiar.


Es tortuoso.
La agonía de no encontrar ni una máscara,
Ni un retazo,
Ni una parodia.
Nadie que te imite.


El universo no está hecho para que te quiera,
Porque no pueden coexistir
Dos especies como nosotros,
Saltando por sobre las nubes,
Tocando constelaciones,
Jugando con los anillos de Saturno.


La dificultad que implica olvidar,
Lástima que la inocencia me lo impida,
Mi propia fisonomía no me lo permite,
Mis huesos no desprenden la médula
De tus huesos.


No transitaré ese camino de asfalto,
El universo no está hecho para que te quiera.

domingo, 10 de febrero de 2013

Recopilaciones

Hasta hace un par de horas, era la persona más sombría que un lunes en la madrugada (en ese entonces, domingo), podría tener. Como estaba tan aburrida y el insomnio me sigue asediando, decidí leer entradas antiguas de mi blog. Lo que descubrí fue algo inmensamente conmovedor: me vi reflejada en las etapas más cambiantes y complicadas, me vi a mí misma en innumerables situaciones, y me di cuenta que después de casi cuatro años, no he perdido la esencia que me caracteriza ni las preocupaciones que rondan mi cabeza hasta el día de hoy. Es realmente hermoso darse cuenta que uno ha mantenido quién es, por más que sea necesario el cambio y la madurez, cuando mantienes esas determinadas características que son solo tuyas sientes que eres alguien, que no estás perdido, y que estás llegando a conocerte. Tengo que admitir que esbocé varias sonrisas mientras leía los acontecimientos importantes y cómo me imponía ante ellos, como por ejemplo cuando la universidad me agobiaba con exámenes y cursos que no entendía (entre ellos, Biología), y cómo me apasionaba por pasarlos de alguna manera. Sigo siendo así, no me he perdido en el tedio de vivir sola en una ciudad mucho más liberal que la mía. O si no, cuando me ponía a escuchar trova y Los Beatles para encontrar una similitud temporal entre mis problemas de adolescente que borda la adultez, y las magníficas líricas terrenales de estos compositores. ¡O, sorpresa! Sigo haciéndolo.
Tengo las mismas dudas, los mismos miedos a quedarme sola, la misma desesperanza, el mismo odio por la rutina y los domingos desolados. ¿Quién diría que todavía los sueños me desconciertan, que aún sigo escribiendo poemas cuando veo el momento preciso?

Es realmente imponente saber que aún después de todo este tiempo, después de todos los cambios (físicos y mentales) que han ocurrido en mi persona, sigo siendo yo, pequeña y temerosa, miedosa y necia, soñadora e impulsiva, con un pie 5000000 kms por sobre la superficie lunar y otro pie en la estratósfera. Qué reconfortante es saber que a pesar de mucho, sigo siendo la misma persona de diez y seis años que comenzó a escribir este blog cuando iba a salir del colegio, y no sabía nada acerca de ese mundo exasperante y maravilloso que contiene la vida universitaria, que se manifiesta cuando uno crece.

Delirios somnolientos

Otra vez es domingo. Tengo que agregar que realmente no sé por qué razón decido escribir justamente estos últimos días. Hoy ha sido uno de esos insoportables lapsus de tiempo en los que he reflexionado demasiado acerca de todo; y cuando me refiero a todo, es a T-O-D-O ¡Qué insoportable resulta a veces pensar! ¿Por qué no puedo vivir como el grueso de las personas de mi edad, es decir ignorante y feliz? Le pondría un stand-by a mi cerebro, le diría algo así como: "Excedió el monto de pensamientos angustiantes y de crisis existenciales, y si lo continúa haciendo, debe saber que está extendiendo cheques sin fondo, lo que es considerado como delito federal hacia la tranquilidad física". De alguna manera, sé que mi cerebro obstinado no haría caso de esta advertencia y seguiría atormentándome como lo hace cada domingo en la noche. 

Es momento de recalcar que, definitivamente, estas circunstancias me permiten jugar con mi creatividad. Si tanto detesto los domingos, si me jode absolutamente sentir las calles desoladas, la necesidad patológica de echarme boca arriba a ver televisión, o de comer todo lo que no hice en la semana por seguir el típico pero engañoso: "El lunes empiezo la dieta", es por algo y ese je ne sais quoi debe ser explotado literariamente. Siempre digo que tengo proyectos, pero los dejo incompletos porque no encuentro la motivación para abusar de mi lasciva inspiración. Este tal vez sea diferente, o tal vez finalice como muchos otros: en dos páginas de un cuaderno, con borrones y jamás corregido. De cualquier manera, esto último que planeo será una recopilación de varios domingos a lo largo del tiempo, de cómo fue cambiando la percepción generacional de estos días, y por qué. Todo esto en capítulos cortos, que creo serán cuentos o relatos breves. Veamos cómo me va con esta aspiración mía, ojalá que al menos logre redactar un par de páginas. 

En una hora se acaba el domingo, y empieza el lunes, otra semana que tendrá su curso. La vida se me está haciendo cada día más corta. 

domingo, 20 de enero de 2013

Coincidencias

Es extraño, la última vez que escribí también era domingo pero yo estaba en Buenos Aires y ahora estoy en mi casa. Estos días en particular han sido un poco fuera de lo común, ya que yo llegué y sentí como si nunca me hubiera ido, como si todo mi entorno se hubiese congelado de tal manera que después de un año sin mí, todo siguiera igual. En fin, fui a la playa, me vi con algunos amigos, y acontecieron ciertos eventos que le dieron cierto sentido del humor a una semana que yo hubiese tildado como sumamente deprimente. Conocí a alguien, pero no sé, luego me escapé locamente y no regresé a mi casa hasta muy tarde (cosa que no suelo hacer cuando vivo en el mismo techo que mi mamá), me reí mucho y me puse a escribir después de mucho tiempo. Creé una historia de la nada , un día al azar cuando estaba aburrida en el trabajo, algún día la publicaré por acá. Espero terminarla eventualmente, ya que realmente me interesó cuando comencé a redactarla.

Creo que eso haré en esta noche de domingo tan poco interesante, en lugar de pensar inevitablemente que mañana será lunes, que un día transcurrirá detrás del otro, y que seguiré siendo yo inmóvil mientras que los días pasan por encima mío, casi sin tener en cuenta mi existencia.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Domingos

Odio los domingos porque son los días que más extraño Lima. 
Uno no la pasaba bien, pero al menos estaba acompañado. 
El almuerzo con la familia, los paseos al parque con mi mamá, las llamadas de los amigos, las películas de la noche, las lecturas del día siguiente, todo ayudaba a que no lo sintiera tanto. Yo siempre los he odiado, hace mucho expliqué por qué en una entrada, pero ahora los aborrezco aún más.
Lo peor de todo no es la tremenda soledad, ni la angustia de empezar otra semana, es el hecho de recordar esos domingos y saber que nunca más van a volver.Mi vida de antes ya no va a existir, mi casa ya no es más mi casa, mis amigos ya no son más mis amigos, mi ciudad ya no es mía. Soy un ser errante, ajeno a todo. Quiero volver, pero no es una opción. Me quedo aquí hasta el final de la carrera y punto. 
Lo bueno es que sé que sí voy a volver eventualmente, porque yo le creo a César Miró cuando dice: 
"Todos vuelven a la tierra en que nacieron, 
al embrujo incomparable de su sol.
 Todos vuelven al rincón donde vivieron,
Donde acaso floreció más de un amor. 
Bajo el árbol solitario del silencio
Cuántas veces nos ponemos a soñar,
Todos vuelven por la ruta del recuerdo,
Pero el tiempo del amor no vuelve más.
El aire que trae en sus manos,
La flor del pasado, su aroma de ayer,
Nos dice muy quedo al oído
su canto aprendido al atardecer,
Nos dice su voz misteriosa, 
de nardo y de rosa,
de luna y de miel:
Que es santo el amor de la tierra,
que triste es la ausencia que deja el ayer". 

sábado, 22 de septiembre de 2012

En clase

Nos dieron 15 minutos y tres frases para crear una historia. Esto es lo mejor que pude hacer:

Desperté del letargo de una noche somnolienta con la cabeza palpitante y las sábanas rebosantes en sudor. Intenté recordar qué había soñado, y pude recuperar algunas imágenes: varios hombres reunidos en un tribunal, una mujer sosteniéndome los hombros, todos vestidos con largas túnicas azules que a penas dejaban ver sus extremidades.
Yo intentaba pararme, pero la mujer me contenía con fuerza mientras me susurraba al oído: "Se acabó, hoy por fin te unirás a nosotros", "¡No, me niego rotundamente! exclamé temeroso, lo que acarreó que dos hombres me aten a una silla.
Luego, empezó el tribunal, los hombres invocaban a ciertas divinidades que yo desconocía, y me bañaban con líquidos aceitosos. Pude distinguir en las palabras de uno de ellos que eran parte de la orden de los silexianos, adoradores del dios Abraxas, un dios que reúne la bondad y la maldad del mundo.Yo quería escapar, no entendía qué estaba sucediendo. 
De pronto, noté que uno de los hombres me estaba desatando mientras que los demás se imbuían en el rito acontecido. Me dijo: "Toma este prisma, y cuando se abra el techo para hacer pasar los primeros rayos del sol, ponlo a contra luz. Solo así escaparás". 
Cuando efectivamente abrieron el techo y pasaron algunas luces, elevé el prisma y toda la sala empezó a proyectar espejos, miles de ellos. Lo primero que excitó terriblemente a los silexianos fue el juego de espejos, se poseyeron, empezó a retumbar el caos y el descontrol. 
Logré escabullirme de aquel frenesí, y salí victoriosamente. Afuera me esperaba este hombre, alto, etéreo, mi liberador. Me miró, me analizó fijamente, se acercó a mí y me susurró: "Nos salvamos, y mañana aparecerá en los diarios". 
Todo se volvió oscuro y ahí estaba yo otra vez, en mi cuarto intentando descubrir si mi experiencia fue o no fue real. Me senté en el comedor, sentí un ruido y vi que el portero me dejaba el diario. No quise leerlo en ese momento, y hasta el día de hoy sigo sin leerlo. 

Tardes

Hay tardes terriblemente adormecedoras, en las que el cuerpo se moldea al sofá y la mente se ensordece por el sonido intermitente de la televisión; Yo detesto esas tardes.
Odio los días de pereza, los días de sol en el claustro, el cambio de colores al atardecer, y el sinsabor de las horas reflexivas. 

Por otro lado, el afuera tampoco me llama la atención, solo hay un conglomerado resonante de personas sometidas al influjo de sus vidas. Yo también soy así, no me gusta reparar en lo que está a mi alrededor, sino que me gusta pensar, fantasear, crear pequeños cuentos en la parada de bus. 

Aún así, hoy es un día de absoluto reposo mental. No pretendo pensar, no pretendo discutir. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

No puedo pensar en una historia

No puedo pensar en una historia, porque mi mente dejó de absorber fantasías. Me he vuelto pálida, terrenal, sumamente recelosa de la realidad, y he perdido toda capacidad de explayarme entre palabras. Siento que los dedos se hunden en mi pecho debido al vacío. Ahí ya no hay nada, ni el más mínimo ápice de lo que antes habitaba. Dejó de bombear el órgano, y solo está aquel otro llenándome de pensamientos, de cotidianidades, de vida adulta, de responsabilidades, de medios de transporte, de dinero y de falta de éste. ¿Por qué no puedo dormir quince días seguidos y tener un millón y medio de sueños? Porque  no se puede partir a un mundo sin dejar las cosas resueltas en el original. 

Mon Pére (Mi padre)


Sobre la tempestad y el crepitante sonido de la vida,
Encontré la calma en tu voz.
Cuando dijiste mi nombre,
Mis ojos vírgenes te miraron,
Mis sollozos efusivos cesaron,
Y comencé a pensar por primera vez.

En tus interminables abrazos descubrí un universo paralelo,
Eras tú el que transformaba la madera en oro,
Tú que tejías relatos maravillosos
Con dos palabras.
Tú, el único.
El Atlas que sostenía mi universo.

Ante nada, y a pesar de todo,
Las raíces se estiraron,
El árbol fue dando frutos que florecían
Aún sin primavera,
Y más bien como producto de otoños febriles,
Porque me hiciste renunciar al sol.

Tal vez en la penumbra de los futuros adioses,
Pensaré en volver a ti,
Como cuando dijiste mi nombre,
Y yo sin siquiera saberlo,
Te reconocí.


sábado, 24 de marzo de 2012

Aquí, por casi dos meses

La próxima semana se cumplirán dos meses desde que llegué a Buenos Aires a vivir. La verdad es que hay mucho que contar, muchísimo. Como por ejemplo, que vivo en un departamento con dos compañeros de cuarto, los dos hombres. También he empezado clases, he llorado, he sufrido por mis amigos y mi familia, me he emborrachado, he juergueado, he besado a un chico, he conocido muchas personas, he aprendido a cocinar, y creo que me he convertido en maniática de la limpieza. Eso es todo, lo demás está detallado en mi diario, al cual no recurro hace un par de semanas. Sería una buena idea copiar algo de lo que he escrito ahí en alguna entrada futura.
Por hoy es todo lo que tengo para decir, no tengo ganas de recurrir a las palabras ahora, tal vez mañana o más tarde.

Paz.

lunes, 30 de enero de 2012

Últimos días

Sí, efectivamente qué raro. Esta es mi última semana en Lima y ha empezado medio que con el pie izquierdo. Ayer destruí la dieta comiendo ñoquis, pop corn y postre de oreo, lo que estuvo medio mal ya que este último mes me he dedicado a cuidar mi cuerpo de todas las formas posibles. A ver ¿Qué más me ha sucedido? Ah sí, me levanté hoy con el endemoniado sonido de una construcción y el llanto de un bebé. Sin mencionar que solo pude dormir cerca de 5 horas por la culpa de un condenado mosquito que literalmente me estuvo hinchando las pelotas toda la noche. Maldición, yo no creo en el mal augurio pero esto sí que fue un pésimo augurio de lo que será esta semana. Solo me quedan 6 días y no tengo ni maleta, ni he recibido amor por parte de mucha gente, por lo que me siento sola e insegura. No sé porqué he llegado a darme cuenta de que probablemente tenga 4 amigos verdaderos y de que los demás están ahí para pasar el tiempo cuando me aburro. Qué triste y deprimente me parece eso, realmente no pensé que me iba a dar cuenta de algo así a tan poco tiempo de irme.

No sé la verdad lo que me traiga esta semana, lo único de lo que tengo certeza es que será estresante hacer maletas por la inmensa cantidad de ropa que tengo, que obviamente no podré llevar toda, y de que mi despedida el viernes será excesivamente brutal, habrán llantos y gente ebria en todos lados, pero supongo que así deberá ser. Fácil escribo alguillo antes de partir, y si no lo hago esta semana, probablemente cuando ya esté allá.
Termino esta entrada con una frase de Silvio Rodriguez:

Yo no sé lo que es el destino,
Caminando fui lo que fui.
¡Ay a Dios! ¿Qué será divino?
Yo me muero como viví.


"El necio".